viernes, 19 de diciembre de 2014

Crimen

Hace años cometí un asesinato, 
no pude tolerar las humillaciones diarias, 
las bajezas hacia el resto de las personas,
rogó por su vida, 
suplicó por su existencia,
me engaño,
dijo que no era su culpa,
que la vida es así y se debe llevar de esa forma.

Esa misma tarde comprendí que no era cierto, que su lamento de burla era la mejor actuación de la década y cometí el asesinato, 
primero fue asfixiante, 
creí que era un pecado de esos que cuestiona el dogma, 
luego el insomnio se apoderó de mi vida, 
de mi agonizante vida,
en una estación el metro pensé que la policía describiría mi crimen,
veía su fantasma en cada esquina, 
escuchaba su risa en cada lugar de la ciudad.

Así pasaron los meses, 
hasta que una tarde pasé por un evento partidista, de esos en que la gente acude por convicción y por amor genuino, 
allí lo vi, 
¡Estaba vivo!
¿Cómo era eso posible?, 
¿Será parte de una ilusión, de una conspiración?, 
¿Quien tendría el elixir de la vida?, 
¿Qué clase de monstruo sería capaz de revivir lo inservible, de revivir la mayor de las miserias?.

Pero no era parte de mi, 
era parte de otros que desprecian al pueblo, 
otros que ahora viven en la sombra por su dirección, 
es parte de su perspectiva, 
de su vida, 
allí lo comprendí, 
no era mío, 
era el ego de otra persona.  

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